En el municipio de La Ceja Del Tambo, existe una alta tasa de mujeres maltratadas, de bajos recursos económicos, y que sobreviven indefensas como cabezas de hogar, con pocas posibilidades de educación y trabajo. Niñas, victimas del desplazamiento forzado, violencia intrafamiliar, criadas en hogares monoparentales, condicionadas a vivir vulnerables y marginadas en las llamadas zonas de “tolerancia”.
Es en este sentido donde la fundación El Buen Pastor entra a hacer parte de la comunidad cejeña como una ayuda de orientación espiritual, atención psicosocial, formación humana y capacitación en el manejo de maquinas industriales; se establece como una institución que trabaja para el desarrollo desde la comunidad y para la comunidad.
Los juegos populares son variados dentro de las niñas
La apropiación de los espacios, el reconocimiento como integrantes de un grupo social e influyentes en el mismo como tal, motivan hoy el esfuerzo de una religiosa, una psicóloga y una trabajadora social.

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